Etimológicamente

Del latín científico Beta (remolacha), en alusión a la planta Beta vulgaris de la que se aisló por primera vez, y el sufijo químico -ina, usado para nombrar compuestos orgánicos.

Nutricionalmente

La betaína es un componente natural estable e inocuo que existe en plantas, animales y microorganismos. Este componente está presente de forma natural en la remolacha, las espinacas, el salvado de trigo, o el germen de trigo, entre otros alimentos. Aunque se ingiere de la dieta a través de este tipo de alimentos, endógenamente también se produce a través del metabolismo de la colina, y en ambos casos tiene una biodisponibilidad similar, En Estados Unidos la betaína se reconoce generalmente como un ingrediente seguro, mientras que en Europa cuenta con la aprobación para su uso en alimentos por parte de la Comisión Europea bajo el Reglamento 432/2012, lo que permite el uso seguro de betaína en alimentos en una cantidad de al menos 500 mg por porción de alimento.

Una de las funciones principales de la betaína es ayudar a regular los niveles de homocisteína en la sangre. La homocisteína es un aminoácido que, cuando está presente en niveles altos, se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, accidentes cerebrovasculares y otros problemas de salud. La betaína ayuda a convertir la homocisteína en otras sustancias beneficiosas, ayudando así a mantener niveles saludables de este aminoácido en la sangre.

Por otro lado, también parece que tiene beneficios a nivel de rendimiento deportivo y en casos de baja producción de ácido clorhídrico por parte del estómago.

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