Etimológicamente

Del lat. acidus (‘agrio’) y del lat. grossus (‘grueso’), que da lugar a “grasa”. El término “esencial” procede del lat. essentialis, derivado de essentia (‘esencia’, ‘naturaleza propia’) (1).

Según la RAE

m. Quím. ácido orgánico que se combina con la glicerina para formar las grasas, y que cumple funciones fisiológicas importantes (2).

Juridicamente

No hay una definición legal de «ácidos grasos esenciales» en la legislación alimentaria europea ni en la española. Sin embargo, el Reglamento (UE) nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo especifica la declaración nutricional obligatoria de las grasas y los ácidos grasos en el etiquetado de los alimentos (3). 

FAO: No define «ácidos grasos esenciales» pero reconoce que los ácidos grasos esenciales, como el ácido linoleico y el ácido α-linolénico, son aquellos que el organismo humano no puede sintetizar y deben obtenerse de la dieta (4).

Nutricionalmente

El término ácidos grasos esenciales (AGE) se refiere a los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) que deben obtenerse a través de los alimentos, ya que el cuerpo no puede sintetizarlos, pero son necesarios para la salud. Existen dos familias de AGE: omega-3 (ω-3) y omega-6 (ω-6).

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