Etimológicamente
El término se compone de “carga”, del latín carricare, del latín vulgar carricāre (‘cargar’), que significa «llevar o transportar en un carro»; y “glucémico”, del francés glycémique y este a su vez del griego. Su raíz hace referencia directa a la presencia de azúcar en la sangre, pues el término se descompone en los siguientes elementos griegos: Glykýs, que significa «dulce»; Haîma que se traduce como «sangre»; e -ikos, sufijo que indica «relativo a». Literalmente, se interpreta como lo «relativo al azúcar en la sangre».
Conjuntamente podríamos decir que hacen alusión a la cantidad de azúcar que un alimento trasporta a la sangre.
Según la RAE
Perteneciente o relativo a la glucemia (10)
Nutricionalmente
La carga glucémica se define como un valor numérico que describe no solo la calidad o tipo de carbohidratos que contienen los alimentos (medido habitualmente por el índice glucémico), sino también la cantidad de estos que está presente en el alimento o porción que se vaya a consumir. Se calcula multiplicando el contenido de carbohidratos (en gramos) por el índice glucémico (velocidad a la que se metabolizan y entran en el torrente sanguíneo) y después se divide el resultado entre 100.
Por norma general, decimos que los alimentos con menor carga glucémica tienen un menor impacto en los niveles de azúcar en sangre. Concretamente, es esperable que un alimento con una carga glucémica más alta eleve la respuesta de glucosa e insulina sérica por porción en mayor medida que la de un alimento con una carga glucémica más baja.
Un valor de carga glucémica de 10 o menos se considera bajo, de 11 a 19 se considera medio y de 20 o más se considera alto.